martes

"Tengo una gata preciosa"

Soy Paola y tengo una gata preciosa, se llama Muñola. Es una bola de pelo
enorme, blanca con algunos mechones grises, unos ojazos que impactan
cuando te miran fijamente, es viejecita, y es la reina de la casa.
Una mañana me fui al instituto y mi madre, a su trabajo. Después de una
mañana de trabajo, ella volvió a casa y, cuando vio a la gata, enseguida notó
que le ocurría algo, la veía muy delicada y, sin pensarlo, la llevó al veterinario.
Allí le hicieron pruebas, algo andaba mal. El veterinario le mandó unas
medicinas para ver si la gatita reaccionaba durante todo el día.
Mi madre regresó a casa con la gata, la arropó para que no tuviera frío y
esperó a ver si reaccionaba a las medicinas, pero pasaban las horas y la gata se iba
apagando poco a poco. A mi madre no le gustó la situación y la volvió a llevar
al veterinario.
Cuando llegué a mi casa después del instituto no había nadie. Llamé a mi
madre preocupada por si pasaba algo. Ella siempre está en casa cuando yo
llego del instituto.
Cuando me cogió al fin el teléfono, la noté triste, le pregunté qué pasaba y ella
me respondió que la Muñolita estaba muy mal. Me dijo que el veterinario
estaba haciendo todo lo posible para que reaccionara. De repente, me colgó el
teléfono, me quedé en silencio, yo solo podía esperar.

[Narración con final dado, realizada por Paola Muñoz, 2º ESO B]

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